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Cervezas del mundo. Toca descubrirlas

Dadme una cerveza y moveré el mundo. Arquímedes de Siracusa (con unas cuantas cervezas belgas, no hay punto de apoyo que valga). Las cervezas del mundo conocido hasta la fecha fueron su debilidad.

Orígenes de la cerveza

No tengo ni idea de cuántos kilómetros (cuadrados) hay en la superficie terrestre, pero lo cierto es que muchos. Y como es previsible, a mayor número de km2, mayor número de cervezas. O esa es la teoría.

Los orígenes de la cerveza son difusos. El que se hayan encontrado restos en determinadas civilizaciones no indica que no hubiera cerveza en las precedentes, ¿no?. Pero bueno, la humanidad tiene la suerte de que la cerveza se desarrollase en lugares muy dispares, empleando los ingredientes y técnicas locales (lo del comercio internacional no estaba de moda, todavía), lo que ha contribuido sobremanera a que, en la actualidad, gocemos de un gran repertorio de estilos cerveceros.

Diferenciación tradicional de las cervezas del mundo

Es un error muy común entre una buena parte de la población la creencia de que tan solo existen dos tipos de cerveza: la de toda la vida y la cerveza rara. Como es lógico, la cerveza de toda la vida está fielmente representada por la marca típica de la zona (Mahou, Ambar, Cruzcampo, Estrella Galicia…), respaldada por alguna cerveza semejante (pilsner) de otro país, como es el caso de la exótica Heineken. Por otro lado, dentro de la categoría de “cervezas raras”, el máximo exponente suele ser la famosa cerveza Guinness pincha aquí si quieres saber más, saboreada en un bar con aspecto irlandés y ruido ensordecedor.

Lo cierto es que una cerveza estilo porter, como es el caso de la cerveza irlandesa, contrasta significativamente con el concepto común de la cerveza ligera y refrescante que suelen servir en los bares. Su sabor a café no siempre gusta al bebedor casual (dicho esto, debo señalar que la cerveza Guiness no es de las mejores porter, sino la que mejor marketing y distribución tiene), por lo que no suele volver a aventurarse en las entrañas de la carta de bebidas. Algunas cervezas alemanas, como es el caso de la cerveza Paulaner y la cerveza Franziskaner, llevan bastantes años en el mercado nacional, por lo que es de esperar que sus encantos hayan sido probados por un buen número de personas, o puede que no.

Muy poca gente sabe diferenciar los principales estilos de cerveza, pero aquí estamos nosotros para ayudaros.

 

Principales tipos de cerveza

Aunque a nivel nacional, casi todos los países con amplia tradición cervecera tienen estilos propios, las variantes más comunes son las siguientes:

Pilsner

Para su denominación también se utilizan los términos “Pilsener” y “Pils”. Se trata de una de las cervezas del mundo más populares, ya que es muy ligera y altamente refrescante. Su origen tiene lugar en la ciudad de Pilsen (espero que os hayáis dado cuenta de que algo tiene que ver con el nombre) en la actual República Checa. Para el que no lo sepa, se trata de una cerveza lager, nombre con el que se denomina genéricamente a las cervezas de baja fermentación. Su contenido alcohólico es bastante bajo (3-5%) y se encuentran en todos los bares españoles. En mi opinión, es una cerveza de consumo rápido, sin más complicaciones. La Pilsner Urquell sin filtrar es mi favorita.

Porter

La cerveza porter es una cerveza de color oscuro, como consecuencia del uso de malta tostada, e invención británica. De hecho, su nombre proviene de la gran popularidad que tuvo entre los “porters” (porteadores) ingleses. Parece ser que andar haciendo eses estaba bien visto en la industria. Son cervezas fuertes, con un contenido alcohólico que va desde el 5% hasta más del 10%. Estas últimas porter reciben el nombre de stout (con sus múltiples variantes), al ser las que poseen una mayor graduación. Pero la esencia es la misma. Dado el escaso interés por obtener una bebida refrescante, tienen gran popularidad en los países bálticos y del este de Europa. Tal es la afición, que existe un tipo llamado “baltic porter”,

Pale Ale

En muchas ocasiones, el nombre de la cerveza no da muchas pistas sobre su procedencia, estilo de fabricación o ingredientes. Y esta no es la excepción. La cerveza pale ale es una bebida de alta fermentación (al contrario que la lager), que emplea malta clara (pale) para lograr un color un tanto pálido. Dentro de la categoría “pale ale” existen numerosas variantes, como es el caso de la IPA(India Pale Ale), la APA (American Pale Ale), la blonde belga o la strong pale ale. También existen importantes adaptaciones en Irlanda y en Escocia.

Cerveza de trigo o Weissbier

Como es lógico, su nombre se debe al elevado contenido de malta de trigo respecto a la malta total empleada en su fabricación. Su origen es alemán, concretamente de la región de Baviera y, además, su producción se rige por la Ley de Pureza. De acuerdo con esta norma, los únicos tres ingredientes que puede contener la cerveza son: agua, lúpulo y cebada malteada. Pese a entrar en vigor en el año 1516, su uso se extiende a la actualidad como parte de la cultura alemana. Dentro del mercado español, las marcas de cerveza de trigo más comunes son: Franziskaner, Erdinger y Paulaner. Como aspecto a favor, cabe destacar que las botellas son de 0,5 litros.

Bock

Se trata de una cerveza lager (baja fermentación) de color oscuro. Pese a que el color puede indicar que el sabor es amargo, lo cierto es que esta cerveza tiene un dulzor característico. Aunque el sabor no debe inducir a engaño, se trata de cervezas fuertes. Como es común en esta lista, su origen es centroeuropeo (alemán) y también posee múltiples variantes. ¿Qué raro, no?. Las más conocidas son cuatro: Eisbock, Maibock, Doppelbock y Weizenbock; cada una con su particularidades. Es una cerveza que me gusta beber de vez en cuando. Aunque no es muy popular en España, cada vez se ven más.

Lambic

Cerveza belga por excelencia, no por su consumo masivo sino porque tiene su origen en Flandes. Para ser exactos en la región de Pajottenland (curioso nombre), ¿pero a quién le importa?. A mí, no. Su principal caracteriza proviene del método de fabricación, al ser de fermentación espontánea. Sí, habéis leído bien, se fermenta ante la exposición a la levadura salvaje y a unas cuantas bacterias locales. Su sabor es, en mi opinión, un tanto extraño. Seco y cítrico, nada desagradable, pero me recuerda a la sidra. Es una cerveza curiosa que merece la pena probar. Las dos principales versiones son: kriek lambic y gueuze.

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